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Habla hermano de la anestesióloga desaparecida: “esperamos que nos confirmen si es o no ella”



Aracelli Varela Bonilla es la séptima de 11 hermanos, varios de ellos con vocación médica al igual que su progenitor. Creció en la casa solariega de sus padres, ubicada en el barrio El Sagrario, en el centro histórico de la ciudad de León.


Varela Bonilla egresó de la carrera de medicina a mediados de los años 90 de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua UNAN–León. Logró la especialidad de anestesiología a finales de esa década. Brindó sus servicios profesionales en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales, HEODRA y años después, fue trasladada a un hospital capitalino.


Antes de desaparecer en febrero pasado, dirigía la unidad de anestesiología en el hospital primario “Gaspar García Laviana” de San Juan del Sur, en Rivas, donde residía desde hace cinco años.


Quienes conocen a la doctora Varela Bonilla, la recuerdan como una mujer íntegra, humanista, servicial, dedicada a sus hijos y a su trabajo. Una mujer elegante y muy educada. “Siempre fue una mujer silente”, dice su hermano mayor René Varela, al compartir el dolor que atraviesa la familia tras su desaparición.


“Hablar de mi hermana, es hablar del sentimiento humano de una familia dedicada a la medicina, desde generaciones ha estado ahí, ayudando a los más necesitados y salvando vidas”, manifestó, quien recientemente llegó del extranjero para apoyar a sus hermanos en la búsqueda.

Una estudiante y profesional ejemplar



El anestesiólogo Oscar Morales, docente retirado de la Facultad de Medicina, aún recuerda a la doctora Varela Bonilla, como una de sus alumnas destacadas. Una profesional de alto desempeño y de mucha habilidad en su especialidad.



"Excelente estudiante, y eficiente en su trabajo, ella egresó ahí cerca del año 96. Su padre muy reconocido médico también anestesiólogo, desde los tiempos del Hospital San Vicente, y sus hijos siguieron sus pasos", comenta el doctor Morales.

El formador de médicos refiere que la especialidad de anestesiología que es la de la doctora Varela Bonilla, goza de gran demanda y requiere de una cercanía especial con galenos y pacientes. "Hablar de las habilidades de anestesiólogos, que brinda una comunicación constante y confianza con el paciente a quien dormís enfermo y despertás sano, por así decirlo, ese era el trabajo de ella, velar por la seguridad de su paciente", dijo.


Consternación es total


Sus compañeros de clases y amigos la describen también como una persona amable y comunicativa. El mismo sentimiento expresan sus compañeros de trabajo. “La recuerdo como una mujer responsable en el trabajo y comunicativa. Nunca supe que pidiera reposo, siempre estaba disponible para cualquier emergencia mientras trabajó en el Hospital Oscar Danilo Rosales”, manifestó una colega de la doctora.


Olivia, una mujer que trabajó casi 30 años como doméstica para la doctora Varela Bonilla, la recuerda como un gran ser humano, amorosa y entregada a su familia y trabajo.


“Ella es una mujer cariñosa, amable y muy sociable, querida por todos. Cuando la conocí estaba casada, con dos hijos, y trabajaba en el hospital Oscar Danilo Rosales. Se separó de su esposo por desacuerdos. Es una mujer valiente también”, comenta muy sentida, mientras mira una fotografía de la médico desaparecida.

Incertidumbre por falta de información oficial


El caso de la desaparición de la doctora Valera Bonilla, mantiene bajo incertidumbre a la familia y a integrantes del sector salud, quienes hasta el momento, han mantenido distancia con medios independientes ante indicaciones policiales para no entorpecer las investigaciones. Mientras, los expertos de la salud debaten en cuanto al reciente hallazgo de un cadáver que ha sido relacionado con la desaparición de la anestesióloga con casi 23 años de ejercicio profesional.


“Es un tema que discutimos a diario entre el gremio. Pensamos que ha pasado muy poco tiempo desde su desaparición para que el cuerpo esté en esa fase de osamenta. Pero será la autoridad forense que determinará a través de los exámenes de ADN, si los restos corresponden con la identidad de la doctora”, explicó el anestesiólogo.

“El cuerpo médico lo que sentimos es consternación, incertidumbre, miedo y preocupación, porque no sabemos qué pasó con ella”, exaltó otra anestesióloga de una generación más joven.


Analizan ADN de sus hijos


"Nada se ha confirmado. No sabemos si es ella. La policía hace su trabajo", dijo por su lado René Varela. Agregó que esperan los resultados del examen de ADN que realiza el equipo forense a cargo de la investigación.


“Hasta que ellos nos confirmen que el 96 por ciento del resultado de la osamenta corresponda al cuerpo, sabremos si es ella. Mientras tanto, seguimos con la incertidumbre”, manifestó el hermano mayor.

Confirmó que los forenses del Instituto de Medicina Legal, han tomado muestras del ADN de sus hijos para determinar si la osamenta encontrada son los de su hermana.


A pesar de los difíciles días por el cansancio, René Varela conversa brevemente con este equipo periodístico. "Deseara decir muchas cosas. Pero debo ser prudente y vamos a esperar. De resultar positivo el estudio de la osamenta, no quedará más que pedir justicia”, señala.


“Aracelli, ninguna mujer, ningún hombre merece esta clase de trato mortal. ¿Cómo pueden hacerle daño a ella que salvaba vidas? Si son de ellas los restos que encontraron, buscamos una aclaración y a los culpables para que se haga justicia

y cumplan una condena de por vida por lo que han hecho”, afirmó el hermano.


Mientras, la dirección del hospital primario “Gaspar García Laviana”, también guarda silencio. No se ha pronunciado al respecto, ni se ha solidarizado con la familia y el gremio como suele hacer. En el mes de enero, en su página oficial de la plataforma Facebook el departamento de divulgación se solidarizó por la pérdida de dos de sus trabajadores, entre ellos un médico y un técnico.

El 8 de marzo, Día de la Mujer, compartieron una celebración con mariachis, a pesar de la desaparición de la doctora Varela Bonilla, tema del que según se sabe, se ha prohibido hablar, un silencio igual al de la policía que investiga su desaparición.


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