• Redacción Central

Cierre de universidades es un desprecio a la inteligencia y un crimen, asegura catedrático

Actualizado: 22 feb



A criterio del catedrático nicaragüense Ernesto Medina el cierre de universidades en Nicaragua es parte de una venganza del Estado contra centros de pensamiento. Explica que esto tiene su origen en las protestas cívicas encabezados por los universitarios durante 2018.


"En un momento en el que todo mundo que está consiente que el desarrollo de un país, el futuro depende de la educación, del dominio de la ciencia y tecnología cerrar universidades es un crimen que desprecia la inteligencia", sostiene Medina.

Agrega que es necesario un proceso de reflexión en los grupos de oposición que permita devolver la esperanza al pueblo de Nicaragua.


"Si a (Daniel) Ortega no le importa el futuro del país, a nosotros sí y tenemos que demostrarlo", expone.

Ernesto Medina

El obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez también expresó su preocupación por la crisis educativa en Nicaragua.


"Descuidar la calidad educativa, impedir el pensamiento crítico y apoderarse de centros universitarios son medios para afianzar el poder irracional, someter al pueblo y robarle su futuro", escribió en su cuenta de Twitter.

La Asamblea Nacional de Nicaragua canceló la personería jurídica de al menos cinco universidades privadas y de varias asociaciones ligadas a la Iglesia católica, en lo que parece ser una nueva arremetida en contra las organizaciones no gubernamentales.


Entre las universidades ilegalizadas se encuentra la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), la cual fue un bastión de los estudiantes durante las protestas antigubernamentales de 2018.



También fueron canceladas la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco (Ucatse), la Universidad Popular de Nicaragua (Uponic), la Universidad Nicaragüense de Estudios Humanísticos (UNEH), y la Universidad Paulo Freire.


El argumento del oficialismo para adoptar dicha medida es que supuestamente las entidades incumplieron con la Ley contra el Lavado de Activos, el Financiamiento al Terrorismo y el Financiamiento a la Proliferación de Armas, algo que ha sido negado por los directores de las organizaciones que han atribuido las medidas a una persecución del gobierno en contra de la “libertad de pensamiento”.


En tanto, en redes sociales los estudiantes expresaron sus preocupaciones tras el cierre sorpresivo de sus casas de estudios.




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