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Pocos turistas, crisis económica y caros combustibles afectan rentabilidad de taxis en Granada



Hace unos siete años, tener un taxi en la ciudad de Granada era un negocio rentable, porque existía una alta demanda de pasajeros. El dueño de la unidad podía alquilar hasta dos turnos el vehículo a un cadete. Pero los tiempos han cambiado y a duras penas, se logra hacer una jornada.


La demanda ha caído tanto que algunos cadetes solo pueden pagar 300 córdobas por un turno de ocho horas y a veces les cuesta entregarlo con el combustible lleno según sea el acuerdo. “Eso está difícil, poco se hace, la demanda se ha venido abajo, el combustible caro, los repuestos caros. No, ya no es rentable”, asegura un propietario de un taxi afiliado a una cooperativa de la Gran Sultana.

Contó que antes del estallido social del 2018, un cadete podía alquilar una unidad de taxi por un turno de 12 horas, y pagar un precio de hasta 800 córdobas y lograba reunirlo, hasta era posible obtener ese mismo monto de ganancia.


“Lo que pasa ahora es que la cantidad de clientes disminuyó a raíz de la caída del turismo nacional e internacional. Ante esta situación muchos colegas, solo trabajan un turno, y en muchos de los casos, llegamos a nuestro hogar con 200 córdobas, porque tenemos que apartar la cuota y el gasto de combustible”, se lamentó por su lado un cadete.

Mucha competencia


Una fuente política de la ciudad de Granada reveló que en el 2018, la alcaldía de Granada que en ese momento estaba bajo la administración de la exalcaldesa Julia Mena, aprobó más de 200 nuevas concesiones de taxis, supuestamente bajo un estudio de factibilidad elaborado en el 2017 que nunca fue presentado, ni aprobado por el Concejo.


“Cuando la alcaldía de Granada aprobó esas nuevas unidades de taxis, la mayor parte de beneficiados fueron miembros del partido orteguista. En la actualidad, el número de taxis que circula en la ciudad colonial sobrepasa las 600 unidades, y ese es otro de los factores que dañan al sector y le quitan atractivo al precio de las placas de transporte selectivo”, dijo el cooperado.


En Granada cualquier dueño de vehículo, puede comprar “una torre de taxi” y dedicarse a trabajar como taxista por las calles de la ciudad, compitiendo de una manera desleal con los cadetes que están asociados en cooperativas, pagaron por la concesión y enteran impuestos a la comuna.


“La alcaldía de Granada tiene una dirección de transporte, pero no se preocupan por regular al sector, a pesar que viene siendo una demanda histórica del transporte selectivo. Aquí los taxis piratas trabajan muy tranquilos cobrando los treinta córdobas por cada carrera, y esa también es otra de las razones por lo cual se bajó el precio de las concesiones”, remarcó uno de los propietarios de unidades.


Baja de demanda de turistas

Los turistas internacionales que llegan a conocer Granada, una de las ciudades más antiguas de América Latina, prefieren recorrer sus calles a pie o en los tradicionales coches de caballos o pocas veces en unidades de taxis, aseguran los conductores del transporte selectivo.

“Nosotros ofrecemos más nuestro servicio a los locales que viajan a las terminales de buses que se dirigen a Managua o bien, a los ciudadanos que se movilizan a los diferentes barrios de la ciudad y el mercado, pero muy pocos a los turistas. Con la crisis económica que vive el país, hemos visto una disminución en la demanda de este servicio”, lamentó uno de los cadetes.


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