Familiares preocupados por secuelas permanentes de reo político de Masaya




Para los paramilitares no existe el alza de combustible, según familiares del reo político José Sánchez de Masaya, pues aseguran a Fuentes Confiables que son acosados constantemente por motorizados en su vivienda, pero su mayor preocupación es la deteriorada salud en que se encuentra su pariente en el sistema penitenciario de la Modelo en Tipitapa.


Recientemente lo vieron en prisión desmejorado, porque debido a las constantes palizas que recibió durante su reclusión, esto lo tiene con serias secuelas de salud, como malestares en la cabeza debido a un trauma craneal y fuertes dolores en un costado producto que le quebraron dos costillas mientras estuvo en las celdas de El Chipote en 2019.


En ese tiempo su salud física y mental estuvo a prueba puesto que fue arrastrado por el suelo y lo obligaron a cavar su propia tumba y simularon ejecutarlo detonando un arma sin balas sobre su pecho, las golpizas recibidas por policías fueron tan brutales que estuvo defecando sangre por 15 días. Ahora requiere una serie de medicamentos que no todos le son pasados en el sistema penitenciario.

“Él sigue con las secuelas que son de por vida producto a la golpiza durante su primera captura, y eso ha conllevado que dependa de varios medicamentos, pero se le ha ido cambiando tratamiento porque en el Penal no se lo permiten completo, pero aquí vamos en la lucha y tratando de resistir y apoyándolo emocionalmente porque lleva tres años preso, pero esperamos con ansias el día de su libertad”, externó un familiar a este medio.




Aseguró que de los dos medicamentos principales, solo le permiten uno, que es un analgésico muy fuerte para sus dolores, que aunque no se los calma totalmente, al menos lo mantiene calmo por un tiempo, además solo le dejaron pasar un pequeño frasco de ungüento, porque los custodios les manifestaron que el recipiente original era muy grande.


La estadía en la cárcel La Modelo en Tipitapa, para Sánchez, ha sido un calvario, al igual que el resto de presos políticos de Nicaragua. Las torturas lo están afectando de sobremanera, por tal motivo el pasado 28 de octubre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgó medidas cautelares por riesgo a su salud y su vida relacionada a las condiciones de su detención y actos de torturas. Estas medidas se extienden para su familia por las acciones de acoso y hostigamiento de la que ha sido objeto.

Sánchez fue sacado a golpes de su casa por la policía el 16 de febrero de 2019, y luego llevado al Chipote. Fue acusado de terrorismo, pero en cinco meses después fue liberado bajo la Ley de Amnistía, pero el 12 de noviembre de ese mismo año, unos hombres a bordo de una camioneta hilux, lo detuvieron en una calle y se lo llevaron.



“Él trabajaba como electricista en un hospital privado, es un excelente esposo y padre de familia. Lamentamos su estado de salud, porque cuando el dolor es sumamente severo hasta pierde la visión del ojo izquierdo, de igual manera se le adormece el brazo y pierna izquierda, por eso esperamos su pronta salida y la del resto de presos políticos de Nicaragua”, dijo con esperanza el familiar.