Terminal de Chinandega saturada, abunda la basura y el desorden



La terminal de Chinandega cumple 24 años sin ningún cambio, no se ha ampliado, ni se ha remozado, lo que la convierte un parqueo desbordado y sucio, gobernado por una delincuencia que opera de día y de noche.

El transportistas Félix Suazo, fue el primer dirigente que con visión de futuro conformó la primera bahía de los interlocales a Managua y de ahí, le siguió la Cootrin Chinandega-León la de microbuses a Somotillo y Frontera El Guasaule.


Salvo las cooperativas de los pueblos santos; San Pedro, San Francisco, San Juan de 5 Pinos y Santo Tomás del Norte, el resto son terminales sin techo. En esta lista se cuentan la de los buses ordinarios a Managua, Chichigalpa, Posoltega, El Realejo y Corinto. En la bahía y sin terminal establecida, se quedan autobuses que llegan desde Matagalpa y Masaya, con un intenso comercio durante el año y principalmente al final de estos.




En esta terminal prevalecen las charcas, los desechos, los animales que deambulan y el comercio de ropa, cigarrillos, bebidas y alimentos que se han establecido en sus contornos. La terminal Chinandegana no solo luce abandonada por autoridades, sino que está rebasada, resulta pequeña e incómoda para los usuarios del transporte colectivo.


Fatal en hora pico

La terminal es conocida como 'La parada El Bisne', por las cercanías al mercado de mayoreo, antiguo sector de tráfico y venta de mercancías trasladadas en los años 80s', desde Choluteca-Honduras e instalados en la zona este de la ciudad.

"En horas pico la terminal se recarga; por la mañana, el mediodía y al atardecer esto es un caos y los ladrones se aprovechan", refiere un vendedor de equipos electrónicos. El agua sucia y con malos olores, circula en los andenes cercanos a los muros de las comisarías. Estas aguas servidas no tienen salida, de modo que los visitantes deben saltar los charcos.

Un centenar de triciclos retrasan el paso de los transeúntes. “Mientras unos trabajan honradamente, otros andan buscando que robar”, se quejan los chinandeganos. “A mí me robaron el celular”, grita indignado un pasajero del norte. La policía suele ingresar solo en temporadas de ventas altas y muy pocas veces hay planes preventivos.




Para especialistas en construcción, la terminal occidental está además mal diseñada, puesto que es difícil girar en una sola calle con buses en circulación. Además, abundan los triciclos que invaden carril y los comerciantes y que pregonan sus productos,.


En la salida norte, el cobro del peaje es desde el amanecer e incluye los domingos. El jugoso fondo que recauda la municipalidad no ha servido para mejorar la principal terminal de los chinandeganos, zona de encuentro a la vez para decenas de pasajeros.


"La verdad que no se que hacen con lo que recogen diario aquí; son miles de córdobas y esto es una chanchada", se queja otro usuario. Inspectores del Ministerio de Transporte e Infraestructura, están listos para advertir anomalías y sancionar a los transportistas, pero se olvidan de ordenar las debidas salidas y sugerir que mejoren las unidades para bienestar de los pasajeros.