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Abstencionismo predominó en elecciones para renovar el Parlamento cubano



Uno de cada cuatro cubanos convocados a las urnas no acudió a votar en las elecciones para renovar el Parlamento cubano realizadas el pasado domingo en la isla, realmente no arrojaron sorpresas en cuanto a los candidatos, pero sí registraron la abstención más alta en unas legislativas desde el triunfo de la revolución en 1959.


En las elecciones habían 470 candidatos a diputados propuestos por una comisión electoral oficial que fueron elegidos sin dificultad, entre ellos el exmandatario Raúl Castro, de 91 años, y el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, de 62, que puede optar a un segundo mandato el próximo 19 de abril, cuando sea constituida la Asamblea Nacional, que debe elegir un nuevo Gobierno.


La abstención en esta ocasión fue protagonista de estos comicios, una tendencia al alza que los analistas interpretan como un voto de castigo cuando el país vive una de las crisis más graves de su historia.

Más de 8.100.000 cubanos con derecho a voto estaban convocados a estas elecciones: participó el 75,92% del padrón, diez puntos menos que en los comicios de 2018 para renovar la Asamblea Nacional, cuando votaron el 85,65% de los electores. Sin embargo, es un pequeño alivio para las autoridades, ya que en las elecciones municipales del año pasado la abstención alcanzó el 31,5%, una cifra récord en un país acostumbrado a la unanimidad en vida de Fidel Castro, cuando los índices de participación superaban casi siempre el 95%.


Para ser elegidos, bastaba que obtuvieran el 50% de los votos válidos, y así fue. El sistema electoral está diseñado de un modo que es prácticamente imposible que los candidatos propuestos sean rechazados, pues para ello deberían votar en su contra más de la mitad de los electores.


Información por El país

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